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Por: Mario Hanco Chuco
Sin duda a partir de julio del presente año, se iniciará el despacho de gas natural de Camisea, para suministrar a la planta de regasificación de Manzanillo ubicado en el estado de Colima, México. Como sabemos, el contrato de venta que celebró Repsol en 2007 con la Comisión Federal de Electricidad, es al 91% del índice de referencia del precio de Henry Hub, este negocio en aquel momento significaba un ahorro de 85 millones de dólares a lo largo del contrato (15 años), como beneficio para el pueblo de México. Hoy para suerte de los mexicanos mas vientos a favor soplan, a la fecha el precio del marcador Henry Hub de los Estados Unidos está en US$ 2.30 por MMBTU (millón de unidad térmica británica), esto significa, que Repsol colocará el gas en el terminal de Manzanillo al Precio FOB de US$ 2.1 por cada MMBTU, mientras para el Perú, el negocio de exportación de gas se torna sumamente muy perjudicial, pareciera se nos ensañó la maldición perpetua de los recursos naturales, de acuerdo a la fórmula establecida en el contrato, al precio actual, el pago de la regalía por cada MMBTU no llegará ni a US$ 0.10, o sea prácticamente nada.
Sin embargo, el culpable quien promovió esta triste desventura comercial, el 13 de enero del presente año, recibió el premio más grande de su vida, cuando el mandatario de la Nación designó como viceministro de Energía, y posteriormente con la renuncia de Gustavo Luyo Velit al cargo de viceministro de Minas, el señor Luis Enrique Ortigas Cuneo, también se hizo de viceministro de Minas.
Vale recordar, el 5 de setiembre de 2001, en ese entonces el ministro de Energía y Minas Jaime Quijandría Salmón, designa a Luis Ortigas como presidente del Comité encargado de realizar el seguimiento de la Ejecución del Proyecto Camisea, que conformó conjuntamente con los representantes de las empresas encargadas de la implementación de proyecto Camisea, cuya función exclusiva fue coordinar y realizar el seguimiento en los trabajos de implementación de los proyectos de explotación, transporte y distribución de gas natural.
Pero en el 2004, por orden de su jefe Quijandría Salmón, Luis Ortigas durante los días 20 y 21 de mayo, se encontraba en México participando en una reunión de trabajo, para negociar la venta de gas a ese país, sin que la norma (R M Nº 421-2001-EM/VME) le autorizara realizar dicha tarea. Es muy presumible que Ortigas habría llevado valiosa información a los funcionarios del gobierno de México, ya que como sabemos, la venta de gas para dicho país, se hizo mediante una licitación internacional en que participaron empresas privadas, resultado del cual en el 2007, el ex candidato presidencial Manuel López Obrador denunció a la empresa Repsol, que había ganado la licitación obteniendo información privilegiada del gobierno de México.
Luis Ortigas no era un principiante en el tema de gas, en el 1998 fue miembro y secretario técnico del Comité Especial para la concesión de transporte y distribución de gas de Camisea (CEGAS), de 1998 a 1999 fue asesor del Comité Especial de Alto Nivel de Proyectos de Camisea (CEANC), en el 1999 ocupó el cargo de secretario técnico Comité Especial del Proyecto Camisea (CECAM) y presidente del mismo durante el periodo de 1999 al 2001, o sea todo un experto en el conocimiento técnico-legal e incluido los términos de los contratos sobre el desarrollo del proyecto Camisea. En ese contexto, la información que manejaba el señor Ortigas era muy valiosa para los intereses privados, por consiguiente, los funcionarios públicos del Gobierno de México debían de haber evitado todo contacto con los funcionarios públicos de países oferentes de gas, para transparentar la licitación de venta de gas, empero eso no ocurrió.
Hoy el escenario, para el gobierno de Ollanta Humala, se torna cada vez de color gris, no debemos olvidar, la bandera que enarboló Gana Perú durante la campaña electoral, fue “La honestidad para hacer la diferencia” y entonces, ¿El Presidente será capaz de ratificar con hechos dicha premisa moralizadora?, o justificará con el argumento de que “la honestidad y la corrupción pueden ir a la vez juntos”, como ya lo dijo con el oro y el agua. En esa línea, el tema de Camisea no solo exige un asunto reivindicativo de las reservas gas, sino también, un valor moral que nos obliga a conjurar y ratificar la vigencia de la dignidad, honestidad y limpieza.
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